Qué ganas al mudarte
Una factura más baja, por una razón estructural. El cobre se factura por línea física, así que pagas por cada una suene o no. La voz sobre IP se factura por persona, y las llamadas nacionales normalmente van incluidas. Casi todas las empresas que migramos encuentran líneas que ya no recordaban estar rentando.
Una puerta de entrada que suena a empresa. Extensiones, un menú que dirige a la persona correcta, música en espera, buzón de voz que llega a tu correo como un archivo que puedes reenviar. Un negocio de cinco personas contesta como un departamento, y eso cuenta en la primera llamada de alguien que todavía no te conoce.
El teléfono deja de ser un lugar. La misma extensión suena en el teléfono de escritorio, en la laptop y en el celular. El número de la oficina funciona desde la casa, desde el sitio de un cliente y desde un aeropuerto, y tu equipo deja de repartir números personales.
Y la parte que casi todos olvidan
Hacemos el inventario de cada línea analógica que tengas antes de tocar nada, incluidas las que no son teléfonos. Las alarmas, la línea del elevador y las terminales de tarjetas necesitan cada una su propia respuesta, y enterarse de eso después de que cortaron el cobre es la forma cara. No estamos atados a un solo operador ni a una sola plataforma, así que lo que ponemos delante de cada línea es lo que encaja, no lo que revendemos.